Sobre mi
No siempre hice esto.
Durante muchos años mi vida fue bastante normal.
Nací en 1976 en la Suiza alemana.
Me formé en secretaría y administración.
Nada especialmente épico.
Con 22 años tomé una decisión que cambió muchas cosas.
Me mudé a España.
Acabé en Dénia.
Siempre me había atraído el mundo del alojamiento y la hostelería y, después de bastante esfuerzo, conseguí trabajar en una gran empresa del sector.
Ahí aprendí mucho.
Dirección de equipos.
Ventas.
Gestión de personas.
Responsabilidad.
También aprendí otra cosa.
El trabajo puede darte muchas cosas.
Pero también puede quitarte demasiadas.
El estrés empezó a pasar factura.
No solo por la responsabilidad o por las horas.
También por algo que mucha gente conoce bien.
Compañeros que parecen cercanos…
hasta que dejan de serlo.
Personas que aparentan ser amigos
pero que, cuando las cosas se tuercen, demuestran otra cara.
Comentarios por detrás.
Pequeñas guerras absurdas.
Ese tipo de cosas desgastan mucho más que el propio trabajo.
Con el tiempo entendí algo importante.
Un trabajo exigente puede cansarte.
Pero un mal entorno puede destruirte.
Hasta que en 2013 tomé una decisión que mucha gente no entendió.
Dejé un trabajo que muchos habrían considerado un éxito.
Porque entendí algo muy simple:
si el precio era mi vida, no merecía la pena.
Renuncié.
Volví a casa.
Era el momento de dedicar tiempo a mi mujer, a mis padres… y a la vida.
Porque hay algo que tengo bastante claro:
el trabajo no es salud.
El trabajo es simplemente el medio para pagar facturas y poder vivir.
Nada más.
Después encontré un trabajo como coordinador de equipos.
8 horas y media al día.
Pagaba las facturas y no estaba mal.
Pero en 2017 volvió a pasar algo que cambió el rumbo.
Me despidieron.
Durante un tiempo no entendí muy bien por qué.
Más tarde supe que detrás había lo de siempre.
Envidias.
Comentarios por detrás.
Las pequeñas miserias que a veces aparecen en cualquier entorno de trabajo.
Aquello fue incómodo.
Pero también fue útil.
Porque llevaba tiempo pensando en algo.
Desde 2013 ya me rondaba una idea por la cabeza:
ayudar a otras personas a replantearse su vida, sus decisiones y sus hábitos.
Así que en 2017 decidí dar el paso.
Empecé a leer, estudiar y entender mejor algo que me parecía evidente.
Muchas personas saben que algo en su vida no funciona.
Pero pasan años sin cambiarlo.
No porque no puedan.
Sino porque evitan ciertas decisiones.
Después llegó la pandemia.
Durante ese tiempo ofrecí sesiones online gratuitas a sanitarios.
Era una forma de aportar algo en un momento complicado.
Con el tiempo todo se fue calmando.
Y yo mismo bajé el ritmo.
No me dedico a esto para hacerme millonario.
Tengo otro trabajo.
Esto lo hago porque creo que merece la pena.
Porque si algo he aprendido en todos estos años es que los cambios importantes rara vez vienen de una gran revelación.
Suelen empezar de una forma mucho más simple.
Una conversación honesta.
Una pregunta incómoda.
Un momento en el que dejas de engañarte.
Y decides hacer algo diferente.
Eso es lo que hago.
Nada más.
Algunas cosas más sobre mí
Hablo siete idiomas.
Y durante doce años estudié piano.
No tiene mucho que ver con todo esto.
Pero creo que dice algo sobre cómo entiendo las cosas:
las habilidades importantes no aparecen de golpe.
Se construyen con tiempo, práctica y paciencia.
Y los cambios en la vida funcionan exactamente igual.
Si después de leer esto sientes que algo en tu vida también necesita cambiar…
podemos hablar.
Sesiones online de 45 minutos.
Sesión online · 45 minutos · 90 €

